De semillas tradicionales a emblema ecológico


En el gélido archipiélago noruego de Svalbard, a sólo 1.000 kilómetros del Polo Norte, está la Bóveda Global de Semillas, un búnker

Bóveda Global de Semillas en Svalbard

donde se guardan más de 2.500 millones de semillas para preservar la biodiversidad vegetal del Planeta. Un gran problema azota a la Tierra, el rendimiento de las cosechas no aumenta con suficiente rapidez, las nuevas plagas y el climático amenazan las pocas variedades de cultivo de las que dependen nuestras defensas. Los alimentos que consumimos en la actualidad proceden de la ingeniería genética más reciente, de años de selección y modificación de las mejores especies naturales. Estos procesos han hecho que los alimentos sean más resistentes a condiciones meteorológicas adversas y a determinadas plagas, pero han hecho que los alimentos sean más débiles frente a otros problemas, hasta el punto de que algunos productos no pueden reproducirse sin intervención humana. Es por ello que nuestras variedades de cultivo tradicionales  se encuentran en grave peligro de desaparición.

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Un desierto en el Vinalopó


El fuerte viento empuja un campo de dunas hacia la poca vegetación que conserva el lugar. La pérdida progresiva de arena se refleja en todo el paraje, las texturas de la tierra reflejan el paso del tiempo, una mezcla que surge de la combinación de la composición

Arenal de Petrer

geológica del suelo, las características climáticas del territorio y el uso que de él hacen los seres humanos.El proceso de erosión y la desestabilización del suelo han dejado a una de las formaciones dunares más importantes de la península, el paraje del Arenal de L´Almorxó ubicado en Petrer, en grave peligro de desaparición. Este mal ya azotó a sus hermanos pequeños, el arenal de Pruna y la pequeña montaña de arena Menut, ubicada a su derecha, es por ello que su conservación es de vital importancia, no sólo para mantener al ecosistema sino porque el paraje  también cuenta con una singularidad geológica y biológica única al presentar una de las mejores representaciones de la vegetación  psamófila continental existente en la Comunitat Valenciana.

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Despiece- Joyas entomológicas


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Despiece- El tiempo del expolio


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Rastrando los parajes naturales municipales


La Conselleria de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente ha firmado un convenio con varias universidades, ayuntamientos y centros educativos para formar profesionales que puedan desarrollar sus labores en el medio natural de la Comunitat Valenciana. La colaboración entre la Generalitat, la comunidad educativa y los ayuntamientos en materia de parajes naturales municipales permite llevar a cabo proyectos de conservación, promoción y difusión de estas áreas aprovechando los recursos de las diferentes administraciones y fomentando un mayor conocimiento de los espacios naturales protegidos. Los estudiantes elaboran planes de uso público, trípticos, inventarios de flora y fauna, históricos y culturales, diseño de rutas ambientales, planes de desarrollo turístico sostenibles, planes de uso y gestión, catálogos botánicos, recuperación de viveros forestales, elaboración de audioguías y materiales de difusión y seguimiento de plantaciones en catorce parajes naturales municipales.

Los trabajos se desarrollan en  la Font del Baladre-Fontanars Riu d’Agres (Muro de Alcoi); Barranc de la Fos (Montesa); Mola de la Vila (Forcall); Palomita (Vilafranca); Rambla de Celumbres (Cinctorres y Portell de Morella); Racó del Frare (Sant Mateu); Pereroles (Morella); El Mollet (Sant Joan de Moro); Arenal de l’Almorxó (Petrer); Parpalló-Borrell (Gandía); La Costera (Puçol); Serra de l’Ombria-Pou Clar (Ontinyent); Sant Pascual-Torretes (Ibi) y Les Rodanes (Vilamarxant).

El fenómeno de los huertos urbanos se extiende


El fenómeno de los huertos urbanos se extiende por toda la comarca. Después de los huertos ecológicos situados en la periferia de Novelda y, tras la aventura de varios jóvenes en Petrer, ahora un grupo de desempleados en el municipio eldense solicita al Ayuntamiento que habilite una zona donde poder cosechar y crear así, un huerto donde las personas en paro puedan cultivar productos agrícolas naturales.  Así, y según los implicados en el proyecto se busca cumplir varios objetivos, de un lado disponer de frutas y hortalizas para contribuir al ahorro doméstico y, por otro, tener gracias al huerto, una distracción y llevar el día de manera más entretenida.  Los desempleados proponen dos zonas para instalar los huertos aunque están abiertos a la ubicación que decida el equipo de gobierno de Elda. La zona que se halla al final de la avenida de Ronda y la que se encuentra en las inmediaciones del barrio de La Estación son sus propuestas, e insisten en que el coste sería mínimo para el Ayuntamiento pero el beneficio social resultaría muy alto.

Agricultura de autosuficiencia


Un grupo de jóvenes en desempleo de los municipios de Elda y Petrer, se han unido a fomentar la agricultura ecológica en busca de la autosuficiencia, como en los huertos situados en Novelda. Los terrenos para la plantación de alimentos se ha conseguido gracias a la cesión, de forma gratuita, de sus propietarios, para que cultiven en los terrenos que estaban abandonados. Los integrantes del proyecto sólo buscan a través del cultivo ecológico tener un contacto con la naturaleza y lograr la autosuficiencia a través de sus plantaciones sin recibir ayudas ni firmar contratos.
El grupo de jóvenes comenzó su andadura el pasado verano con el objetivo de obtener alimentos ricos en nutrientes y sobre todo naturales y ecológicos que protejan al medio ambiente. Los alimentos extraídos de las plantaciones son repartidos de forma equitativa para cada uno de los integrantes en el proyecto ecológico de autosuficiencia.
El proyecto engloba dos huertos, el de verano situado en Elda y el de invierno en Petrer. El huerto de verano está situado en la periferia del municipio eldense, en concreto, en un paraje situado en Campo Alto, con una dimensión de 100 metros y, que estaba completamente en desuso. En él comenzaron a trabajar un total de veinte personas y que en la actualidad se han reducido a siete, que son los encargados del huerto de invierno. Este último, el situado en Petrer, es una finca de 12.000 metros donde los jóvenes desempleados cultivan todo tipo de hortalizas, frutas y verduras.


La agricultura ecológica y la búsqueda de la autosuficiencia alimentaria están evolucionando como método de futuro, como manera de supervivencia en un país en crisis que a través de la agricultura ecológica conservar además la biodiversidad y la potenciación de la agricultura.