El rechazo social gana la batalla a las energías renovables


El temor a las nuevas “infraestructuras verdes” mantiene a municipios como Monóvar y Alicante sumergidos en la duda de sí apostar por las energías limpias o mantenerse en el camino de los métodos tradicionales.

La llamada Tercera Revolución Industrial que combina la eficiencia de las energías limpias con el ahorro energético, capaz de protagonizar el deseado cambio a un modelo energético más respetuoso con nuestro plantea, tiene un futuro incierto. El proceso no está exento de complejidad y retos, entre ellos el elevado coste de la denominada energía verde, el impacto ambiental y el cambio de conciencia de una población que parece temer a las nuevas tecnologías. En esta tesitura, se encuentran poblaciones como Monóvar y Alicante, envueltas en una incertidumbre, puesto que no sabe sí apostar por las energías renovables, o seguir el camino de los métodos tradicionales.

La implantación en el municipio monovero de una planta de biocombustible mediante el sistema Kurata, que aprovecha el residuo de orujillo, desecho de la aceituna, para la obtención de biocarburante parece haberse disipado tras la anulación del viaje que la comitiva municipal, los ecologistas y técnicos iban realizar a la provincia de Córdoba, donde ya existe y funciona una planta de las mismas características, para conocer el mecanismo de la infraestructura puesta en marcha por la empresa Cardiles Oil Compan. El primer teniente del Ayuntamiento de Monóvar Emilio Orgilés, expresa que “no voy a ser yo quien asuma las responsabilidades que conlleva la implantación de una planta de biocombustible, puesto que requiere un consenso por parte de todos los grupos municipales, ecologistas y asociaciones locales”. Por un lado, algunos ciudadanos confían que la implantación fomentará el empleo, pero por otro, tienen miedo a unas posibles consecuencias medioambientales y se oponen a su construcción, y es que, el Ayuntamiento no ha tenido muchos apoyos a la hora de implantar energías renovables en el municipio, sólo hace falta recordar, que éste es el segundo intento que se realiza en los últimos años desde el gobierno con la pretensión de instalar una planta de obtención de biocarburantes. La anterior propuesta fue rechazada por una unanimidad, tanto por la población como por el pleno municipal, al no considerarla rentable económicamente.

Proyecto de ubicación en el Puerto de Alicante

Las posturas contrarias a la creación de la planta en Monóvar no son nuevas en la provincia. El miedo y rechazo a la creación de biocarburantes ha sido el detonante de un agrio debate entre el Ayuntamiento de Alicante y la Asociación de Vecinos Gran Vía Sur, zona muy próxima al muelle de Poniente y donde se pretende instalar, desde que se presentase la propuesta en el año 2000, una planta de transformación de residuos. El proyecto, actualmente estancado, ha provocado un debate sobre la importancia de las energías renovables y las posibles consecuencias medioambientales, que pueden afectar a la población. Manuel Halcón, presidente de la Asociación de vecinos de Gran Vía Sur-Puerto, que representa a los vecinos próximos al muelle de Poniente, donde se pretende instalar la planta de biocarburante, asegura que “no es adecuada su implantación puesto que no consideran que el puerto alicantino sea  un lugar apropiado para acoger este tipo de actividades, puesto que pueden ampliar aún más las molestias que sufrimos diariamente con las actividades de carga y descarga de graneles al aire libre”. Y es que, como también afirman desde la Plataforma en Defensa del Puerto, su implantación podría afectar de manera considerable el bienestar de la población que reside cerca de la zona, ya que no conocemos por completo todo el proceso de la transformación de recursos y tememos que nos pueda causar graves enfermedades.

Precisamente, ese es el mayor reto con el que se enfrentan las energías renovables, puesto que no terminan de convencer a una población llena de dudas. “El desconocimiento por las nuevas tecnologías en es detonante del rechazo por parte de los ciudadanos, que de la noche al día tienen que aceptar como sus montes se llenan de grandes molinos de viento de los que desconocen su utilidad y las posibles consecuencias negativas que contemplan para su salud y el medio ambiente”, aseguró el  psicólogo Felipe Fernández. Y en este sentido, los vecinos de Castilla- La Mancha son los más afectados, puesto que la Región de La Mancha cuenta con el mayor parque eólico de España con 3.078 aerogeneradores distribuidos por los 112 parques eólicos, de los cuales un número muy importante se encuentran en Albacete, provincia que encabeza el ranking castellano-manchego de megavatios instalados. Según la Sociedad Española de Ornitología -SEO- la inadecuada ubicación los molinos de viento no cumplen con los principios de sostenibilidad ambiental. Esta postura también es reforzada por el ecologista Alfredo Valero quien añade que localización de los aerogeneradores está produciendo un gran daño a la biodiversidad albaceteña.  Además,  y según añade el docente y defensor de las aves Juan Felipe Batán, cada una de estas centrales de producción de energía eólica requiere la construcción de un tendido eléctrico de nueve kilómetros, herramientas que se han convertido en una de las principales causas de muerte de la avifauna. En Castilla-La Mancha mueren alrededor de 1,3 millones de aves al año por colisionar contra las palas de los aerogeneradores o los tendidos eléctricos, según manifiestan plataforma europea contra los parques eólicos. Una postura que pone de manifiesto el rechazo a la implantación de  aerogeneradores.

Las energías verdes motor de desarrollo económico 

Pese al rechazo a las energías renovables, su utilización es para muchos una solución en esta delicada situación económica, puesto que pueden contribuir al desarrollo regional, proporcionando a los territorios una fuente de ingresos valiosa y sostenible, así lo detalla El Libro Blanco “Energía para el futuro: fuentes de energía renovables”.  Esta afirmación, también está apoyada por la empresa Infinita Renovables quien destaca en su Informe Sectorial la importancia de la instalación de una planta de biocombustible en municipios como Monóvar o Alicante, ya que sirve de elemento para el  desarrollo económico y  laboral. Por este motivo, son muchos los que defienden la implantación de plantas de energías renovables en pequeñas poblaciones, pero las preocupaciones por el impacto visual que suponen en un municipio no acostumbrado a las nuevas tecnologías continua siendo la mayor barrera para su implantación. Sin embargo, y según defienden desde la La Asociación de Productores de Energías Renovables -APPA-, no debería ser así puesto que las infraestructuras están elaboradas bajo un plan ambiental en el que se detalla que su colocación no degrada la zona. Idea también respaldada por Miguel Amadeo experto en energías renovables, quien explica que habitualmente las energías limpias mejoran la imagen de un territorio, sobre todo en el caso de que los proyectos estén enfocados a una dimensión pedagógica.

Imagen del mayor parque eólico español situado en Albacete

Imagen del mayor parque eólico español situado en Albacete

Y en este sentido, la energía solar parece tener más fuerza, puesto que son muchos los colegios que poseen paneles solares en sus centros educativos y que incluso enfocan sus clases sobre medio ambiente en torno a las energías solares y sus beneficios, así lo manifiestan desde ambos centros educativos en el municipio eldense. No obstante, para la mayoría de profesores, existe una postura contraria sobre otras energías renovables, en concreto sobre la creación de biocarburantes. En esta materia, el conjunto del profesorado considera que la creación de biocombustibles todavía está en proceso y aunque su fabricación aporte beneficios para la Tierra, también representa varios problemas. Por un lado, el alto coste de su producción y la dificultad de vender un producto todavía novedoso para el sector del transporte, y por otro, el conflicto de producir cosechas destinadas solamente a la fabricación del llamado “petróleo verde”. Sin embargo, sí parecen convencer a las empresas del sector, que durante años han apostados por la instalación de plantas de biocombustible oponiéndose a la crisis en el sector, que provocó el cierre del 85% de las plantas de biocarburante en el país. Aun así, las empresas de energías renovables continúan respaldando los proyectos, y no es de extrañar tras conocer los últimos  datos reflejados en el informe anual del Consejo de la Comisión Nacional de la Energía -CNE- que afirma que las ventas de biocarburantes en España aumentaron un 37,7% en 2010, hasta alcanzar un total de 2.022.629 metros cúbicos. Precisamente la cifra aumentó por los grandes temores que existen a que el combustible se agote, ya que, según los expertos, le quedan unas pocas décadas y para entonces, el sistema de transporte que depende en un 95 % del crudo, tiene que haber encontrado alternativas y en este sentido las energías renovables parecen ser el único camino.

DESPIECES

El futuro de las energías renovables en España

La falta de infraestructura condiciona el consumo de biocombustible entre los españoles

DOCUMENTOS DE INTERÉS

El futuro de las energías renovables en el horizonte del año 2020

Informe anual sobre el uso de biocombustibles en España en 2010

–  Estudio viabilidad biocombustibles

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Educamevial es una publicación online especializada en medio ambiente

3 Responses to El rechazo social gana la batalla a las energías renovables

  1. eduardo says:

    Me ha encantado este reportaje. La verdad es que todavía falta mucho por saber sobre las energías renovables y sobre todo en biocarburantes. El problema y como decís en el reportaje es que parece que es el único remedio cuando el petróleo se acabe y nos lo terminarán imponiendo sin conocer realmente todos sus aspectos negativos.

  2. Educamevial says:

    Parece que Alicante apuesta por la energías renovables, puesto que, y según EFE, el consejo de administración del puerto de Alicante ha dado luz verde a la concesión de la licencia para la construcción de una planta de recogida y tratamiento de residuos en las instalaciones portuarias, que ahora queda supeditada a la perceptiva “autorización ambiental integrada” de la Conselleria.

    Esta autorización tiene un plazo estimado de respuesta de diez meses y, si pasado ese tiempo, la Consellería de Medio Ambiente decide rechazarla, se procederá “al rescate” de la concesión, según ha explicado hoy el presidente de la Autoridad Portuaria, José Joaquín Ripoll, en declaraciones a los periodistas.

    De esta manera, el consejo de administración ha rechazado “formalmente” las “más de 900 alegaciones” presentadas el pasado día 2 por los vecinos integrados en la Plataforma de Defensa del Puerto, al considerar que se trata de una actividad contaminante cerca del casco urbano.

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